martes, 25 de noviembre de 2014

Cometario sobre la película “Carretera Perdida” de David Lynch

La película Carretera Perdida es una obra que me trasmitió muchas emociones al momento de observarla; al principio no entendía mucho, tal vez estuve en el papel del personaje principal, que como yo, en ese momento no comprendía bien lo que pasaba. Este tipo de cine me llama demasiado la atención, al ser un cine de temática psicológica lo encamina a uno como espectador por un laberinto de interpretaciones y emociones que hacen vivir el film de una manera sensitiva.

Fred, el personaje principal, es un hombre con un mundo, o tal vez varios mundos en su mente; él vive en un sitio que puede palpar y que es su realidad, a la vez deambula en un universo dentro de las cavernas de su mente; en ese lugar, Fred hace lo que no haría como el hombre de su realidad.

La relación con su esposa es una relación fría, que no le permite vivir momentos como tener relaciones sexuales por, quizás, los celos que siente al saber su pasado o por los miedos que carga que no dejan que viva en el presente y tenga en su mente un pasado constante que transita en círculos.

Para mí, Fred es un hombre inseguro, que no puede distinguir entre lo real y lo ficticio. Se asemeja a ese hombre que somos todos en algún momento de la vida; ese hombre que se deja gobernar por la mente, una mente que lo lleva a vivir sujeto a sus temores. Precisamente, el hombre de la cara blanca que se le aparece a Fred, era esa conciencia, ese amo que lo llevaba a vivir esclavo de sí mismo; ese amo que lo manipulaba, ese amo es como una enfermedad que lo hacía ir de su mundo real a aventurarse en su espacio mental independiente.

En mi concepto, creo que todos los sucesos de muertes y encarcelamiento fueron imaginados por Fred, me baso en el hecho que la película comienza y termina con la misma escena, solo que los planos y ambientes son distintos. Creo que Fred vivió en su mente toda la historia, pero sin duda, su viaje mental es la recreación de todos los deseos más internos que tiene ese hombre por el sufrimiento de vivir una vida insatisfecha.

Como Fred, algunas veces recordamos solo lo que queremos; nos negamos a aceptar o dar por ciertas algunas cosas que no queremos reconocer. Fred es la representación del hombre y su psicología diversa y enigmática; todos podemos ser Fred, puedo ser yo o el que va sentado al lado mío en un bus, puede ser el celador de la portería de la universidad donde estudio o la vecina que siempre es amable. Pero sin duda en todos los lugares donde nos encontramos podrá haber un Fred en silencio, mirándonos a los ojos sin dar la más mínima pista para reconocerlo.


Por Jonathan Henao Saldarriaga

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